
Mantener estables las lámparas UV cuando el taller está muy ruidoso
Si trabajas con curado de alta velocidad, seguramente conoces la lámpara de mercurio de 120W/cm. Es el estándar industrial por una buena razón. Pero aquí está el problema: cuando tienes varias impresoras grandes que consumen electricidad de la misma red eléctrica, mantener estable el arco eléctrico es un verdadero desafío.
El problema del “ruido eléctrico”
Los talleres de impresión son muy ruidosos. No me refiero solo al ruido físico, sino también al caos eléctrico. Todos esos motores y convertidores de frecuencia generan interferencias electromagnéticas que afectan negativamente al suministro de energía para las lámparas UV. Cuando esto ocurre, la lámpara parpadea o, peor aún, deja de funcionar.
Todos hemos pasado por esto: la lámpara deja de funcionar, la tinta no se cura y de repente uno se encuentra frente a montones de material desperdiciado. Es frustrante y costoso. Para evitarlo, construimos nuestros sistemas con blindaje reforzado y entradas filtradas. En esencia, esto actúa como una barrera que impide que el ruido eléctrico llegue hasta la lámpara.
La importancia de la estabilidad
La potencia de 120W/cm se refiere a la cantidad de calor y luz UV que se produce por centímetro. Para mantener esa salida estable, el balastro debe funcionar correctamente en términos de voltaje e intensidad de corriente.
Hemos invertido mucho tiempo en asegurar que la lámpara se encienda y permanezca encendida. Nuestros equipos están diseñados para soportar los picos de voltaje que ocurren cada vez que alguna maquinaria pesada se pone en marcha. La lámpara sigue funcionando sin problemas.
El compromiso (el “problema”)
Bueno, seamos realistas: una alta densidad de potencia significa mucho calor. Nuestras lámparas pueden soportar el ruido eléctrico, pero esa potencia de 120W/cm ejerce una gran presión sobre el sistema de refrigeración. Si el sistema de agua refrigerada o los sopladores de aire no son suficientemente eficaces, el encapsulado de cuarzo se sobrecalentará. Y cuando se sobrecalienta, la lámpara se daña rápidamente.
Obtienes la estabilidad que necesitas, pero debes asegurarte de que tu sistema de refrigeración pueda manejar todo ese calor. Hemos puesto estas unidades a prueba en talleres donde hay cinco o más impresoras funcionando al mismo tiempo. El arco eléctrico permaneció estable; no hubo parpadeos ni problemas. Simplemente, había una luz constante que cumplía su función.